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Propiedades y usos de los Canónigos

Hora de salir de la típica ensalada de lechuga y tomate. Os contamos las propiedades de los canónigos y su facilidad para crear los platos más originales.

Se dice que recibe este nombre porque era un cultivo habitual en los jardines de monasterios y rectorías, conocidos como hierba de canónigos. El origen de su cultivo no es de ahora, ni mucho menos. Sin embargo, con la aparición de variedades de lechuga adaptadas al frío, más rentables y menos laboriosas se dejó de cultivar y quedó en el olvido. Ahora, con las nuevas técnicas de envasado, vuelven a nuestra mesa.

Verde que te quiero verde:

No es sólo el verde intenso lo que hace triunfar a los canónigos. Sus propiedades los hacen dignos de estar en todas las mesas.

Al pesto de canónigos le puedes añadir almendras, pistachos, avellanas o nueces.

Son antioxidantes: Reúnen las tres vitaminas antioxidantes (A, C y E) además de valiosos fitonutrientes. Una ración de 100 gramos satisface el 70% de las necesidades diarias de la vitamina A.

Son fuente de hierro y potasio, es decir buenos aliados de la anemia. Como otras hojas verdes, contienden ácido fólico, un gran protector celular que ayuda a fijar el hierro en la sangre y a la producción de glóbulos blancos. Es un buen complemento a añadir a la dieta de los que sufren falta de hierro. Además de lentejas, alcachofas, carnes… ¡rica ensalada de canónigos!

Además, si se consumen en una cantidad mayor a la habitual se consiguen efectos diuréticos, depurativos, y relajantes.

El ingrediente que completa todos tus platos

Los canónigos combinan con multitud de alimentos por su textura y sabor. La forma más común de verlos es en una ensalada. Algunas recetas destacan más su sabor y otras formas distintas de combinarlos fuera de una ensalada fría.

Una ensalada templada, más acorde a esta estación y que valdrá como plato único si le añades alguna proteína. A la base de canónigos añade boniato asado en rodajas, nueces y queso de cabra. Para completarla, puedes añadir un huevo pasado por agua. La yema líquida del huevo, junto al aliño de aceite, sal y nuez moscada conseguirán la textura y el toque perfecto. Es la ensalada ideal para comer los frutos de esta temporada y para mezclar ingredientes calientes y fríos.

El secreto de añadir canónigos a un plato caliente es un fino hilo de aceite de oliva.

Nos encanta la combinación de la pasta con pesto de rúcula, de espinacas, de albahaca y de canónigos. Para ello se trituran en la batidora los canónigos, pipas peladas sin sal o anacardos naturales, dos dientes de ajo, sal, un chorro generoso aceite y el parmesano. Si consigues la textura deseada, este pesto de canónigos será la nueva estrella de tus pastas.

Otra forma de comerlo es como topping de un plato caliente. Puedes añadirlo en crudo a una pizza recién horneada o junto a unos frutos secos machacados en tus cremas caseras de este otoño. Conseguirás un toque crujiente y fresquito a tus platos calientes.

Ahora que ya conoces más sobre este sencillo y rico alimento es el momento de incrementarlo en tu dieta.